‘China Blue’, lo que en tu tienda de tejanos nunca te contarán

By Al-Kafir

‘China blue’ es un documental de Micha X. Peled realizado en las entrañas de una cadena de producción de tejanos en una ciudad de Catón, en el que se muestra las vicisitudes de empleados, encargados y jefe de la fábrica Lifeng, el señor Lam. El documental ha recibido el galardón Premio Amnistía Internacional en el Festival IDFA 2005, la Mención de Honor en el Festival de Cine de Vancouver y ha participado en la Selección Oficial del Festival de Cine de Toronto.

El señor Lam es un expolicía de la región reconvertido en empresario, un burgués de la industria textil en China. Le gusta la caligrafía china, trazar carácteres chinos en lienzo con un pinzel mojado en tinta negra. Cree que es bueno para el alma y el corazón. Escribe: “Más ideas para el pincel, menos equipaje para el corazón.” Todo un místico. Ha quedado con un cliente inglés que amenaza con cambiar de proveedor, ya que la empresa del Sr. Lam no puede abastecerle y saciar toda su demanda. Le hace saber al cliente que ahora las cosas han cambiado, que la plantilla a aumentado a 750 personas y que tendrá el pedido el día acordado. El señor Lam puede proporcionar a las grandes empresas occidentales, Levi’s o Wal Mart por ejemplo, tejanos por 3,10 € la pieza.

Jasmine es una joven que trabaja en Lifeng. La mayoría de la plantilla es joven, alguna de sus amigas en la fábrica tiene tan solo 14 años. Trabaja en el último escalón de la cadena de producción, repasando el producto, cortando el hilo sobrante de todas las costuras. Tras el acuerdo del señor Lam con su cliente inglés, Jasmine y sus compañeras deberan hacer horas extras. Les pagan por pieza y deben sacar en pocos dias un pedido importante. Trabajan hasta las 3 de la mañana, más de 17 horas seguidas. Pero Jasmine no puede más y en un descuido de su encargada, que siempre tiene esa mirada de búfala, se escapa con su amiga a dar una vuelta por la capital.

La fuga le costará una sanción de 2 € sobre su sueldo. El pedido aún no está acabado, es día 10 y los asalariados aún no han cobrado. El ambiente se caldea y un día, después de la comida, no pueden más. Se dirigen a los encargados y al señor Lam exigiéndoles lo que les pertenece, un sueldo que deben enviar a sus familias. Pero saben que el Sr. Lam es intocable. Ninguna denuncia por jornadas que rompen los derechos internacionales del trabajador, ninguna denuncia por no pagar el sueldo el día que debe. Las empleadas no se atreven, saben que fue expolicía y que bastaría con una llamada para retirar la denuncia y luego las despedirías. Mano de obra barata no falta.

Jasmine se pregunta a dónde irán todos esos tejanos, quién los comprará. ¿Quizás alguna chica de mi edad?, se pregunta. Le explica a su compañera que quiere dejar una nota en el bolsillo de alguno de los tejanos que están a punto de salir, como el náufrago que en la isla desierta lanza al mar una botella con un mensaje dentro, con la esperanza de que alguien lo lea. “¿Te gustan los tejanos? Los he hecho yo con mis amigas.” Deja la nota en un bolsillo. Jasmine no podrá celebrar el Año Nuevo en casa, pues reside en unas dependencias de la fábrica. Sabe que en el día de hoy su padre irá a moler el arroz y que cuando lo traiga de vuelta su madre empezará a cocinar los pastelitos que tanto le gustan. Este año no podrá estrenar el vestido que su madre le confeccionó para celebrar el Año Nuevo.

Llega el día de cobrar. Todos los empleados se reunen alrededor de una mesa y los encargado, con una lista del personal, pagan a cada uno lo que le pertenece. No hay salario mínimo, todo depende de la cantidad de tejanos elaborados por ti mismo y de la reducción por las sanciones que hayas podido acumular a lo largo del mes. Para Jasmine es su primera nómina y es tradición retenerla para que los asalariados no abandonen su puesto y, como no hay liquidación, ese primer sueldo no lo recuperará. Este documental nos hará reflexionar, como destaca en su sinopsis, sobre las condiciones laborales en paises en vías desarrollo que, para ser competitivos, no pueden realizar jornadas laborales de 8 horas ni establecer salarios mínimos a los trabajadores. El capitalismo, el libre comercio, la demanda de las grandes empresas occidentales, como Levi´s o Wal Mart, y el precio humano que todo esto conlleva.

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